¿Tu forma de trabajar refleja a Cristo?

Tal vez piensas que hablar de tu fe en el trabajo puede resultar incómodo. O quizás no encuentras el momento adecuado para hablar de Jesús. Pero vivir tu fe en el trabajo no comienza necesariamente con una conversación sobre Dios. Muchas veces comienza con la manera en que haces tu trabajo y te relacionas con quienes te rodean.

Empieza con lo cotidiano

Cada día tienes oportunidades para reflejar a Cristo.
Una conversación con un compañero, una reunión, un problema con un cliente, una decisión difícil o incluso un momento compartiendo un café pueden convertirse en oportunidades para servir y mostrar el carácter de Jesús.

Trabajar con honestidad, tratar a otros con respeto, cumplir con responsabilidad, escuchar cuando alguien lo necesita y actuar con integridad también son formas de dar testimonio.

Tu forma de trabajar puede hablar incluso antes de que digas una palabra.

También puedes orar

Una manera sencilla de comenzar es llevar tu lugar de trabajo a la oración.
Puedes orar por tus compañeros, tus clientes, tus líderes o las personas que trabajan contigo. Puedes pedirle a Dios sabiduría para tomar decisiones, oportunidades para compartir el evangelio y sensibilidad para reconocer cuándo alguien necesita ser escuchado.

No se trata de forzar conversaciones. Se trata de estar atento a las oportunidades que Dios pone delante de ti.

Las relaciones abren puertas

Compartir tu fe no significa convertir cada conversación en una prédica.
Significa construir relaciones genuinas y estar dispuesto a hablar de lo que crees cuando surge la oportunidad.

Quizás alguien te pregunte por qué tienes esperanza en medio de una situación difícil. Quizás un compañero necesite hablar contigo sobre una decisión personal. Quizás una persona esté atravesando un momento complicado y simplemente necesite que la escuches.

Esos momentos pueden abrir una puerta para hablar de Jesús.

No necesitas cambiar de profesión, dejar tu trabajo o estar en un espacio específicamente cristiano para hacer discípulos.

Dios puede usarte exactamente donde estás.
En una oficina, un hospital, una escuela, un comercio, una fábrica, un restaurante o cualquier otro lugar de trabajo, tienes la oportunidad de amar a las personas, servirlas y mostrarles quién es Cristo.

La misión no ocurre solamente los domingos o dentro de una iglesia. También ocurre de lunes a viernes, en medio de nuestras responsabilidades, relaciones y decisiones.

La pregunta no es solamente qué haces para trabajar, sino cómo estás usando ese lugar para vivir tu fe.

¿Tu forma de trabajar refleja a Cristo?

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